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En la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte. (José Saramago. Premio Nobel de Literatura 1998)


lunes, 18 de octubre de 2010

¿Somos idiotas?

El ciudadano favorito de las autoridades es el idiota, o sea, quien anuncia con fatuidad “yo no me meto en la política”. Así describe Fernando Savater a los desatendidos, a los que dejan las decisiones primordiales del país en manos de otros, a los que reclaman beneficios y protecciones por parte del Estado –  incluyendo espectáculos y diversión– pero no participan o exigen eficacia. Y el Estado mexicano, sólo parcialmente democráctico, vive feliz atendiendo las necesidades de tantos mexicanos a quienes trata como “feligreses” en vez de ciudadanos. A quienes ofrece los beneficios de pertenencia a una iglesia o a un club, donde se antepone la devoción a una secta y se sacrifican de manera rutinaria los derechos democráticos. A quienes mediante segundos pisos y dádivas diarias y piscinas instaladas sobre el Paseo de la Reforma vuelven a los mexicanos adictos al populismo.... Continúa...

domingo, 10 de octubre de 2010

Emilio González, el asqueroso

Néstor Ojeda

10-10-10

Uno de los mayores males de México es la degradación de la política y de la función de gobierno. Como todo, esa descomposición es producto de la forma en que la sociedad y los hombres de poder conciben el quehacer político, lo que representa y sus obligaciones ante ello.
En realidad, los principios y valores de los gobernantes son un reflejo de los de la sociedad y los grupos que la integran. La libertad es uno de ellos y es la base en que se sustenta el sistema democrático en el que aspiramos a vivir los mexicanos.
Pero a pesar de ser tan importante, pocos entienden que la libertad sólo puede existir con responsabilidad y respeto. Responsabilidad porque los hombres libres deben hacerse cargo de las consecuencias de las decisiones que toman y de los actos que realizan en ejercicio de su libertad. Y respeto porque simplemente el límite de la libertad está en el reconocimiento de la libertad de los otros integrantes de la sociedad, sean grupos, familias o individuos.
Sin embargo, la falta de respeto a la libertad y de la degradación de la función pública se han vuelto una constante en la democracia mexicana que la ponen en riesgo. Ahí está el gobernador de Jalisco, Emilio González, quien ignorante de su responsabilidad como gobernante tuvo el exceso de afirmar que las bodas gay le dan “asquito” durante la Cumbre Iberoamericana de la Familia en Guadalajara. ¿Qué el señor gobernador de Jalisco desconoce que sus declaraciones son, además de groseras, discriminatorias?
Alegará que tiene derecho a su opinión y a expresarla, pero dónde está el compromiso de cumplimiento de la ley que los funcionarios públicos deben cumplir. Porque un gobernante lo es de todos y se debe a todos: blancos, negros, morenos, amarillos, gordos, flacos, bonitos, feos, listos, tontos, pobres, ricos, heterosexuales y homosexuales; la tolerancia y la inclusión deben ser su regla.
Para Emilio González sólo existe tolerancia para los excesos, las mentiras, difamación y diatribas de su jefe, el cardenal Juan Sandoval Íñiguez, sembrador de odio e infamias bajo el amparo del poder de la ultraderecha panista en Jalisco.
¿Qué tipo de familia defienden el gobernador González y el arzobispo Sandoval ante las bodas gay? Seguramente familias sin libertad, sin responsabilidad ni respeto, cunas de hombres y mujeres violentos, abusivos y egoístas. Eso no provoca asco, da miedo.

Publicado en Milenio

sábado, 9 de octubre de 2010

Frases de John Lennon

"La religión es sólo una manera de sacarles el diezmo a los ignorantes, sólo existe un Dios, y ése no se enriquece como los curas charlatanes." ...Continúa...
Biografía: Músico, poeta y compositor inglés de gran carisma y temperamento, integrante y fundador de "The Beatles". John Lennon nació cuando comenzaba la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), en Líverpool, Reino Unido. Su padre lo abandonó para evitar ser enrolado en el ejército británico, marchándose a EEUU y dejándolo al cuidado de su madre, Julia Stanley. Cuando cumplió cinco años, su madre volvió a casarse con otro hombre que no se hizo responsable de John Lennon, quedando al cuidado de su hermana. Julia Stanley visitaba periódicamente a su hijo, inculcándole el gusto por el arte y la música...

domingo, 3 de octubre de 2010

La ciencia nació sin dioses

Luis González de Alba

03-10-10

La ciencia clásica duró unos mil años, del 600 a.C. al 400 d.C. Comienza con Tales de Mileto, sigue con Pitágoras, resplandece con Aristarco y Eratóstenes, y concluye con Hipatia, matemática, astrónoma, filósofa neoplatónica y, según juicios de la época, mujer de gran belleza. Con su martirio a manos de las turbas cristianas azuzadas por el obispo Cirilo, cae el telón en Alejandría, los científicos se dispersan acosados por los cristianos que ven pecado en todo lo que provenga del mundo pagano: el arte y la ciencia son los principales enemigos: el arte porque en buena medida se consagra a dioses falsos y la ciencia porque intenta explicar la Naturaleza sin recurrir a los dioses y, mucho menos, al nuevo dios, cuya divinidad aún se discute en el siglo V.
Vinieron después otros mil años, casi exactos, del 400 al 1400, de oscuridad en el pensamiento europeo. Los conocimientos científicos fueron guardados en Constantinopla sin añadir nada nuevo, así como en las primeros monasterios que ocupaban el mucho tiempo libre de sus puñeteros monjes en copiar escritos antiguos, si bien no todos se atrevían a copiar a los filósofos paganos y, sobre todo, la ciencia encontró refugio en el naciente mundo del Islam: Toledo en España y Bagdad al extremo oriental del Mediterráneo conservaron los rescoldos. Los primeros estudios sobre la luz, que modifican los rayos oculares de Pitágoras, son árabes y ya hacen de la luz un proceso independiente del ojo.
Sin duda, los humanos comenzamos a explicarnos la naturaleza por medio de la religión: cuevas y entierros lo demuestran en sus decoraciones. Nos explicamos los fenómenos naturales atribuyéndolos a seres poderosos: dioses, espíritus, enojos y venganzas de fuerzas celestes que era necesario aplacar. La relación es copia ampliada de otra relación bien conocida: la de padre-hijo, padre que ordena e hijo que obedece o debe atenerse a las consecuencias. Los dioses, incluido el dios único son malosos: meten divinas zancadillas, urden pruebas para sus hijos. Egipcios y caldeos, chinos y babilonios, judíos y cristianos; después mayas, germanos o navajos, todos explicaron lo natural que no entendían, por lo sobrenatural. Hace 2 500 años, los griegos no ilustrados tampoco fueron excepción: los rayos tenían por causa la furia de Zeus, la de Poseidón era causa de las tempestades, y se debía aplacarlos con obsequios; unos dioses se aliaron con Troya y otros con las ciudades griegas durante la guerra cantada por Homero. En todas partes encontramos dioses hechos a imagen y semejanza de sus pueblos. En diez mil años de cultura, nadie lo ha dicho, mejor que Xenófanes: “Si los bueyes tuvieran manos, y las tuvieran los caballos y los leones para poder dibujar como los hombres, los caballos dibujarían a los dioses como caballos y los bueyes como bueyes”… Insuperable.
Este salto fue dado en la Jonia griega, 600 años antes de nuestra era, donde los primeros filósofos, los presocráticos, dieron el paso que fundó la ciencia cuando trataron de explicar la naturaleza por la naturaleza misma, y de Xenófanes aprendieron que los dioses estaban hechos a semejanza humana. El agua, el fuego, la tierra, el aire, los números dando estructura matemática al cosmos, según cada filósofo y su escuela, eran la base subyacente a los fenómenos. Poco importa si están equivocados, importa que aluden a procesos naturales y nada más. Podrán mencionar a los dioses, pero no son parte del modelo propuesto ni los hacen responsables de los fenómenos naturales. Algunos filósofos creen en ellos, otros no, pero los dioses no son parte de la explicación.
El primer filósofo no teísta del que tenemos noticia es Tales de Mileto, nacido en el 625 antes de nuestra era. Son suyas las primeras especulaciones sobre la realidad física. Propone el agua como la esencia del orden cósmico; calculó el eclipse solar del año 585 antes de nuestra era; en Egipto descubrió un método para medir la altura de una pirámide a partir de su sombra. Con él da inicio la organización de la geometría, la cual concluiría tres siglos después con el fulgurante edificio de Euclides.
No sabemos cuándo surgieron las primeras explicaciones sobre los fenómenos de la naturaleza, pero las más antiguas están basadas siempre en las pendencias entre los dioses y los humanos. De manera paralela, comenzó a desarrollarse en todos los pueblos la observación: el paso de las estaciones, el perfecto orden de las estrellas y el desorden en cinco de ellas que vagaban de aquí para allá, por entre las estrellas fijas, y por lo cual los griegos las llamaron “planitis”, que significa “vagabundo”.
Estos inicios ocurrieron en Jonia, la costa egea que hoy es turca, y fue griega por milenios hasta la ocupación turca de 1425, remachada con la caída de Constantinopla en 1453. Jonia es un punto de cruce para las grandes culturas de Egipto y Mesopotamia: la primera globalización.
Publicado en Milenio

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